William Stanley Jevons y la utilidad marginal
Cómo la utilidad de la última unidad permitió explicar una vieja paradoja del valor y abrió el camino hacia una economía cada vez más matemática.

William Stanley Jevons llegó a la economía con una pregunta que parecía sencilla y, sin embargo, obligaba a revisar buena parte de la teoría del valor: ¿por qué algo indispensable como el agua suele valer poco, mientras que un bien prescindible como un diamante puede alcanzar un precio elevado? Su respuesta consistió en cambiar el punto de observación. No debemos comparar toda el agua con todos los diamantes, sino preguntarnos qué utilidad tiene una unidad adicional de cada bien cuando ya disponemos de cierta cantidad. Esa atención a la última unidad —lo que Jevons llamó grado final de utilidad— convirtió una intuición cotidiana en un principio general y situó al economista británico entre los protagonistas de la revolución marginalista.
«El valor depende enteramente de la utilidad.»
— William Stanley Jevons, The Theory of Political Economy (1871), traducción de estudio.
Un científico que quiso medir la economía
Jevons nació en Liverpool en 1835 y comenzó su formación en ciencias en University College London. Las dificultades económicas de su familia le llevaron a abandonar temporalmente los estudios para trabajar como ensayador en la Casa de la Moneda de Sídney. Aquellos años no interrumpieron su curiosidad: continuó estudiando lógica, estadística, meteorología y economía, y a su regreso a Inglaterra retomó una carrera académica que acabaría llevándolo a Manchester y Londres. Esa trayectoria ayuda a entender su estilo intelectual. Jevons desconfiaba de las explicaciones económicas demasiado verbales y aspiraba a una disciplina capaz de expresar relaciones mediante cantidades, funciones y variaciones.
En 1871 publicó The Theory of Political Economy, aunque las ideas centrales habían aparecido ya en trabajos anteriores. Su objetivo no era simplemente añadir una nueva teoría del precio, sino reconstruir la economía alrededor de una idea: las decisiones dependen de cambios pequeños en las cantidades disponibles. La economía, pensaba, debía estudiar esas variaciones con la misma precisión con la que otras ciencias analizan relaciones entre magnitudes. Ese impulso matemático lo distingue de Carl Menger, que llegó a conclusiones cercanas utilizando un lenguaje causal y verbal.
La última unidad explica la paradoja
La fuerza didáctica de Jevons aparece con claridad en el ejemplo del agua. Si una persona dispone apenas de la cantidad necesaria para sobrevivir, una unidad adicional posee una importancia enorme. Si vive junto a un río, esa misma unidad puede destinarse a regar, limpiar o cualquier uso secundario. La utilidad total del agua continúa siendo inmensa, pero la utilidad de una nueva unidad disminuye a medida que aumenta la cantidad disponible. Jevons insistió en separar ambas ideas porque, según él, buena parte de la confusión sobre el valor procedía de tratarlas como si fueran lo mismo.
A esa utilidad correspondiente a la última pequeña cantidad consumida la llamó final degree of utility, o grado final de utilidad. Hoy hablamos habitualmente de utilidad marginal. La idea no afirma que las personas se sienten a calcular números antes de comprar, sino que sus elecciones revelan prioridades: cuando poseen más de un bien, las nuevas unidades se destinan a necesidades menos urgentes. Por eso la abundancia tiende a reducir la importancia de la unidad adicional, mientras que la escasez puede elevarla de forma drástica. La paradoja del agua y los diamantes deja entonces de ser paradójica.
| Concepto | Qué significa en Jevons | Por qué importa |
| Utilidad total | Beneficio conjunto que proporciona toda la cantidad consumida. | No determina por sí sola el valor de una unidad concreta. |
| Grado final de utilidad | Utilidad asociada a la última pequeña cantidad disponible. | Es la pieza central para explicar elección y valor. |
| Intercambio | Reasignación de bienes entre personas con valoraciones marginales diferentes. | Permite que ambas partes ganen utilidad. |
| Método matemático | Uso de funciones y variaciones para representar decisiones económicas. | Prefigura la formalización de la microeconomía. |
Elegir significa comparar márgenes
Una vez definida la utilidad marginal, Jevons pudo plantear la elección de una manera nueva. Pensemos en alguien que dispone de una cantidad limitada de dinero y debe repartirla entre alimentos, transporte y ocio. Si el último euro gastado en comida le proporciona una utilidad claramente mayor que el último euro gastado en ocio, tendrá sentido desplazar parte del gasto hacia la comida. Esa reasignación continuará hasta que las ventajas marginales relativas de las alternativas guarden una relación compatible con sus precios. La elección deja así de presentarse como una preferencia absoluta y pasa a entenderse como una comparación entre pequeñas variaciones.
Este razonamiento es una de las razones por las que Jevons ocupa un lugar tan importante en la historia de la microeconomía. No necesitaba explicar cuánto placer total produce una vida entera de consumo; le interesaban las adiciones y sustracciones que provocan las decisiones concretas. El consumidor aparece como alguien que ajusta continuamente el uso de recursos escasos, y el intercambio como un proceso mediante el cual los bienes tienden a trasladarse hacia usos donde su utilidad marginal es mayor.
«El grado final de utilidad es la función sobre la que se verá que gira la teoría de la economía.»
— William Stanley Jevons, The Theory of Political Economy (1871), traducción de estudio.
Costes, trabajo y una relación más compleja
La frase con la que Jevons vincula valor y utilidad puede inducir a pensar que los costes dejaron de importar. Su argumento era más matizado. El trabajo y los costes influyen sobre cuánto se produce; la cantidad producida modifica la oferta disponible; y esa oferta altera la utilidad de la última unidad, que a su vez influye sobre el valor de intercambio. Jevons resumió la cadena de forma muy clara: el coste de producción determina la oferta, la oferta determina el grado final de utilidad y este determina el valor.
La diferencia con una teoría simple del valor-trabajo está en que el trabajo no crea valor de manera directa. Puede ser decisivo porque condiciona la cantidad que llega al mercado, pero la valoración final depende de cómo esa cantidad se relaciona con las necesidades. Esta forma de encadenar producción, oferta y utilidad ayudó a tender un puente entre los problemas clásicos del coste y la nueva atención marginal a la demanda.
La economía como ciencia matemática
Jevons llevó su apuesta metodológica más lejos que muchos de sus contemporáneos. Pensaba que una ciencia que trabaja con cantidades debía utilizar matemáticas siempre que fuera posible. De ahí su interés por representar la utilidad mediante funciones, estudiar variaciones infinitesimales y formular condiciones de intercambio. La economía del siglo XX heredó buena parte de esa ambición, aunque abandonó progresivamente la idea de medir el placer como una magnitud psicológica directamente observable.
La teoría moderna del consumidor suele trabajar con preferencias ordenadas y elecciones observables, no con unidades de felicidad. En ese sentido, algunas piezas de Jevons envejecieron. Sin embargo, su intuición central sobrevivió: para entender una decisión importa comparar qué cambia cuando añadimos o retiramos una pequeña cantidad. Coste marginal, ingreso marginal, productividad marginal o utilidad marginal pertenecen hoy al vocabulario básico de la economía porque ese modo de razonar resultó extraordinariamente fértil.

Más allá de la utilidad marginal
Jevons fue un economista más amplio de lo que su asociación con la utilidad marginal sugiere. Trabajó sobre moneda, índices de precios, lógica y ciclos, y en The Coal Question, publicado en 1865, analizó la dependencia británica del carbón. Allí formuló una observación que después sería conocida como paradoja de Jevons: mejorar la eficiencia con la que se utiliza un recurso puede abaratar su uso, ampliar sus aplicaciones y terminar aumentando el consumo total. Es un ejemplo revelador de su manera de pensar, siempre atenta a las consecuencias indirectas y a los cambios de comportamiento.
No conviene mezclar este problema con su teoría del valor, pero sí sirve para comprender el tipo de economista que fue. Jevons buscaba regularidades detrás de fenómenos aparentemente contradictorios y trataba de expresarlas con precisión. Su obra pertenece a una generación que estaba transformando no solo las respuestas de la economía, sino también su lenguaje y su idea de lo que debía ser una explicación científica.
El legado de William Stanley Jevons
La contribución más duradera de Jevons consiste en haber enseñado a mirar la última unidad. El agua puede ser indispensable y, sin embargo, una unidad adicional apenas importar cuando existe en abundancia; un bien menos esencial puede conservar una utilidad marginal elevada cuando es escaso. A partir de esa distinción, Jevons construyó una teoría del intercambio y defendió una economía capaz de estudiar matemáticamente cómo reaccionan las personas ante cambios pequeños en cantidades y precios.
Su importancia se entiende mejor cuando se lo compara con los otros marginalistas. Menger compartió la atención a la escasez y la valoración individual, pero desconfiaba de reducir el análisis a ecuaciones; Walras utilizó las matemáticas para estudiar la interdependencia de muchos mercados a la vez. Jevons ocupó una posición propia: hizo del margen una herramienta para explicar la elección y convirtió la formalización en parte central de su proyecto. Por eso su obra representa uno de los pasos más claros desde la economía política clásica hacia la microeconomía moderna.
📘 Para profundizar en la aportación de Jevons, el recorrido natural continúa con la revolución marginalista como contexto general, la utilidad marginal como concepto independiente, Léon Walras para comparar otra vía matemática del marginalismo, el paso del valor-trabajo al valor subjetivo y la paradoja de Jevons para explorar cómo su razonamiento sobre incentivos y eficiencia reaparece en el problema del consumo de recursos.
Fuentes y referencias
William Stanley Jevons, The Theory of Political Economy (1871), Econlib.
William Stanley Jevons, The Coal Question (1865), Econlib.
William Stanley Jevons, biografía, Encyclopaedia Britannica.
